domingo, 15 de diciembre de 2013

¿ESTÁ ORGANIZADO PARA EXPORTAR? (III y Final)

Dejamos el tema, al finalizar la segunda parte, con los problemas y errores que nos encontramos habitualmente en los procesos de exportación, cuándo no le damos la importancia real que tienen los mismos para la actividad de la empresa, y, sobre todo el cambio que representa iniciarse en mercados exteriores.

Finalizaremos la exposición con esta tercera parte, con las consideraciones hacia aquello que debemos tener en cuenta y a modo de resumen las claves fundamentales que debemos pensar y considerar, a modo de resumen de todo lo expuesto en las tres publicaciones.

5. ¿QUÉ ES LO QUE HAY QUE TENER CLARO ANTES DE EMPEZAR A EXPORTAR?


ESTRATEGIA Y OBJETIVOS DE LARGO PLAZO: No se puede considerar circunstancialmente solo porque la demanda interna se ha debilitado, pero cuándo se recupere, abandonamos el mercado exterior.

INVERSIÓN-FINANCIACIÓN: Necesidad de cuantificar la inversión que va a requerir ese proceso estratégico hacia el exterior, y disponer de la financiación necesaria y adecuada.

PRODUCCIÓN-CALIDAD: Disponer de capacidad de producción para abastecer ese nuevo mercado y una calidad mínima aceptada, y, sobre todo ser regular en la calidad, tanto del producto como del servicio.

DIFERENCIACIÓN DE PRODUCTO / SERVICIO, y capacidad para adaptarse al mercado.

CULTURA EMPRESARIAL: Equipo. Implicación de TODAS las personas de la organización en el proyecto.


6. CLAVES A TENER EN CUENTA PREVIAMENTE:




6.1.  CLARIDAD SOBRE EL SIGNIFICADO DE EXPORTAR

6.2. ASUMIR QUE LA EXPORTACIÓN ES UNA NECESIDAD para el crecimiento de la empresa, y que parte de la producción SIEMPRE irá destinada a la exportación, por CRECIMIENTO, ESTABILIDAD, RENTABILIDAD y RIESGO.

6.3. EVALUACIÓN DEL PRODUCTO, para asegurar SIEMPRE cantidad y calidad del mismo, y ser competitivo.

6.4. ESTRUCTURA: Servicio de atención a clientes. Debe existir en la organización persona o personas que puedan dar respuestas a los clientes, en forma ágil y fiable (precios, ofertas, condiciones, medios de cobro, gestión, etc.  

6.5. SELECCIÓN DE MERCADO (PAÍS / ZONA): Obtener información y evaluar adecuadamente los países de destino, con potencial de crecimiento y centrarse, y no dispersarse o ir de uno a otro, sin focalizar en ninguno. Esto solo ocasiona GASTOS y PÉRDIDA DE TIEMPO INMENSOS.

6.6. VIAJES: Los primeros deben ser de PROSPECCIÓN, con el objeto de saber que competencia existe, sus productos, precios, etc., así como las barreras de entrada en el mercado y en el país.

6.7. PLANIFICACIÓN: Elaborar un PLAN adecuado, con los productos que se pretende vender, así como su "packaging" íntegro (condiciones exigidas en destino, cultura, etc.). De más está decir, que como todo plan de marketing, el enfoque tiene que estar puesto en el consumidor.

6.8. VIAJES: En este caso, ya serán de venta de los productos que se han seleccionado para ese mercado. Estos viajes deben estar planificados, habiendo seleccionado a los clientes a visitar, acuerdo de las reuniones y horarios, preparación de muestras, folletos, catálogos, y por supuesto tener muy bien organizado el viaje en sí, en lo que respecta a vuelos, hoteles, vehículos, distancias, etc.

6.9. BÚSQUEDA DE UN REPRESENTANTE o un INTERLOCUTOR en el país de destino, cuestión nada fácil por cierto.

6.10. Realizar el PLAN DE ACCIONES Y SEGUIMIENTO con la/s persona/s contratada/s, con objetivos y resultados claramente establecidos.

Gráficamente:




7. OTRAS CLAVES INDISPENSABLES: VIRTUDES




Todas ellas conllevan trabajo, esfuerzo, ideas claras con mucha capacidad de adaptación y planificando cada paso que se vaya a dar… y aun así, el éxito no está asegurado, pero aquél que pudiendo hacerlo no lo intente, no puede considerarse emprendedor/a ni empresario/a… Oportunidades hay muchísimas, sólo es cuestión de planificar y ponerse en marcha por el camino elegido.

José M. Canedo Iglesias
Noviembre / Diciembre 2013
 

domingo, 1 de diciembre de 2013

¿ESTÁ ORGANIZADO PARA EXPORTAR? (II)

Dejamos en la primera parte el tema en las Consideraciones Previas, específicamente en dos apartados:

2.1.  La exportación ¿es la tabla de salvación de la pyme?, y
2.2.   ¿Por qué y para qué exportar?

Abordaremos ahora los problemas clásicos con que nos encontramos o podemos encontrar en el momento que queremos salir al exterior, y que deberíamos conocer y solucionar antes de dar el paso definitivo, que nos ocupará algo de tiempo, pero lo ganaremos con creces en el inmediato futuro al comenzar a recorrer el camino de la exportación, y, además de tiempo, EVITAREMOS MUCHOS GASTOS INNECESARIOS y dolores de cabeza.







3. TEMORES HABITUALES






                 Algunos de esos temores:






Todos ellos y más aun posiblemente son restricciones que hay que tener en cuenta,  pero más allá del respeto que conllevan y tratar de conocer como derribar esas barreras para lograr el objetivo: entrar en mercados exteriores. Por lo tanto, temor no pero sí respeto.

4. PROBLEMAS - ERRORES HABITUALES

En este apartado, nos vamos a ceñir a enumerar todos aquellos problemas y errores que solemos encontrar, cuándo analizamos los procesos de exportación a punto de iniciarse o iniciados, en nuestras empresas, algunos de los cuáles hemos cometido más veces que las quisiéramos.
Indudablemente no es una lista cerrada, ni tampoco significa que TODAS las empresas cometan TODOS los que aquí enunciamos. En el seminario hemos sido mucho más específicos a la hora de tratar cada uno de ellos, pero aquí no creemos sea necesario.




No existe un orden preestablecido, aunque de alguna forma, hemos pretendido que guarden una cierta coherencia entre ellos.

Producto: No cumplir con los requisitos de calidad acordados o falta de regularidad. Resultado: Devolución de producto, rebaja en el precio, deterioro de la imagen, pérdida del cliente.

Mercado: Desconocimiento del mercado y de clientes finales. Diferencias culturales, Inadecuada imagen del producto, marca, color… Resultado: Pérdida de ventas hasta pérdida de clientes.

Logística: Descoordinación, desconocimiento de costes, intrusismo, Certificados necesarios, pérdida o robo del producto… Resultado: Deterioro de la imagen, incremento de costes, falta de seguridad, disminución de rentabilidad…  Capacidad de respuesta: Lentitud en las respuestas / reclamaciones, o falta de interés en las mismas… Promesas: incumplidas: Prometer y luego no cumplir.

Packaging: Inadecuados para el mercado, errores de ortografía, colores, falta de información, etc.

Visitas / Viajes: Envío de personas inadecuadas, falta de planificación en tiempo y forma, Falta de preparación de las reuniones, falta de puntualidad, falta de control de los tiempos…, en fin, Mucha improvisación.

Precios: Errores en los precios de oferta, modificaciones unilaterales…Posicionamiento incorrecto…

Organización Interna: cultura, actitud, coordinación inadecuadas, por la falta o inadecuada comunicación de la  estrategia de la empresa a TODOS LOS COMPONENTES de la misma, y la importancia de la misma.

Documentación: No cumplir con la normativa exigida por la UE y/o país de destino, provocando retrasos en salidas de aduana o rechazos del envío. Resultado: sobrecostes de logística y administrativos, pérdidas de beneficios, deterioro de la imagen ante el cliente, etc.

Calidad de la información: ¿Qué se querrá asegurar del cliente? ¿Qué información se le enviará, cuándo solicite información económico-financiera? ¿En qué formatos?

-       Capacidad y Equilibrio Financiero
-       Financiación inadecuada

Credibilidad de la empresa: Ganarla cuesta mucho, perderla muy poco.

Ausencia de Estrategia

Capacidad de Producción no evaluada

Estructura organizativa inadecuada

Actitud de la dirección hacia los cambios 

Formación de las personas de la empresa

Cultura empresarial hacia nuevos mercados, nuevas culturas, nuevas exigencias

Desconocimiento de la Cultura del país / mercado al que se quiere acceder

Sistema de Gestión no estructurado: control de existencias, sistemas de cobro, facturación, respuestas a clientes, etc. 

Desconocimiento de costes: costes, capacidades, marginalidad. 

Calidad: concepto de la Dirección 

Calidad: sistema de gestión de la calidad – incidencias-

Servicio al cliente:      -Atención al cliente- Sistema y tiempos de Entrega

Confusión entre venta y exportación 

Inadecuada gestión y uso de recursos hacia el mercado exterior 

Desconocimiento del mercado de destino: falta de análisis de mercado, competencia, posicionamiento, etc.

Infrautilización o falta de utilización de organismos de apoyo existentes: ICEX, Organismos Autonómicos, Cámaras, etc.

Errores en las traducciones en documentos y embalajes 

Falta de dominio de idiomas 

Falta de diferenciación en marketing: hacer lo mismo que los demás

Ausencia o inadecuada política comunicación: folletos, catálogos, web rígidas, difíciles, y sin idiomas…

Viajes al exterior: Personas inadecuadas,  Falta de planificación de los viajes. No son de turismo ni de ocio.

Incumplimiento o lentitud en el envío de muestras

Falta de una política de precios adecuada al mercado –relación producto-mercado adecuada.
   
Pensar que con las subvenciones ya se soluciona todo no se Invierte en los proyectos de exportación- La exportación es un proyecto más de la empresa, y, por lo tanto en todo proyecto se invierten recursos, previo análisis y evaluación del mismo.

Utilización masiva de términos que no tienen nada que ver con el producto ofertado –gourmet, por ejemplo-, abusando de los mismos y que solo pueden producir confusión, como mínimo.

No darle carácter de Inversión. El acceso a nuevos mercados –exportación, internacionalización- es / debe ser un PROYECTO EMPRESARIAL, y como tal conlleva INVERSIÓN, y las inversiones tienen como objetivo obtener RENTABILIDAD. No siempre se consigue, pero siempre debe intentarse y por lo tanto, debe EVALUARSE COMO UNA INVERSIÓN.      

Continuará...

José M. Canedo Iglesias

11 noviembre 2013 

domingo, 20 de octubre de 2013

¿ESTÁ ORGANIZADO PARA EXPORTAR?


1.   INTRODUCCIÓN
De nuevo, el Consell Comarcal del Baix Empordá, nos ha confiado una sesión-conferencia, destinada a los estudiantes de Comercio Internacional y abierto a los empresarios de la comarca.

Reconozco que lo más difícil para mí, siguen siendo los títulos de estos actos, que resuelvo con el intercambio y aporte de ideas de otras personas.

No hace mucho, publiqué en este mismo cuaderno “EL REESTRUCTURADOR…”, y al final, venía a decir, que nuestra actividad constante debe ser la de reestructurar, reorganizar…

En este caso, el mensaje que queríamos hacer llegar a los asistentes era muy sencillo: “Si Ud. quiere exportar, internacionalizarse, DEBE PREPARARSE… o lo que es lo mismo, DEBE REORGANIZAR su actividad, su organización…, o como mínimo REPLANTEARLA en su integridad, y ver que debe o no debe cambiar, como debe hacerlo, cuándo debe hacerlo…”

Por lo tanto vuelvo al origen: Reorganizarnos… para exportar, en este caso concreto significa PREPARARNOS…

En esa preparación siempre deberíamos hacernos muchas preguntas y tratar de obtener respuestas a las mismas, que nos conduzcan a la toma adecuada de las decisiones.

Preguntas como las siguientes, no deberían estar fuera de nuestro pensamiento empresarial nunca:

·         POR QUÉ
·         QUÉ
·         DÓNDE
·         CÓMO
·         CUÁNDO
·         QUIÉN
·         CUÁNTO



2.   CONSIDERACIONES PREVIAS

2.1.  La exportación ¿es la tabla de salvación de la pyme?
A veces creo que voy siempre a contracorriente, pues desde hace años, he venido insistiendo a aquél que quisiera escucharme, que había que diversificar, y que una buena forma de hacerlo era exportando una parte de su producción, y, no siempre, tengo que reconocerlo, tuve éxito.

Sin embargo ahora, parece que si no exportas no existes o no existirás… Ni tanto ni tan calvo…

Sin lugar a dudas, dada la depresión de nuestra demanda interna, hay, mejor dicho, había que haber buscado alternativas para compensar la pérdida de ventas en el mercado nacional, pero, de ahí a salir en tromba hacia cualquier sitio del mundo a vender, y que cada día nos inyecten en vena la frase “exportar es la única salida”, me suena mucho a lo que se decía en una vieja película, pero adecuándolo a términos como exportar o emprender: “exportar malditos, exportar…” o “emprender malditos, emprender…” Pareciera que descubrimos que el mundo existe como tal, y que es un poco más grande que mi población, mi comarca, mi provincia, mi región, mi país…

Si la exportación la consideramos como una tabla de salvación, y, nos aferramos a ella, como un náufrago se agarraría en el mar a una tabla o un barril, lo más normal del mundo, es que nos terminemos ahogando… y, a las estadísticas sobre fracaso /abandono de las empresas exportadoras, cuyo porcentaje es mucho más alto que el de países con más arraigo exportador… 

¿La curva de la experiencia? Seguramente, pero también es cierto que, si muchas de ellas se hubieran preparado adecuadamente, el porcentaje de fracaso sería menor…

¿Asegura el éxito la preparación previa, la planificación, etc.? No, no asegura el éxito, pero indudablemente reduce mucho el riesgo… He ahí la diferencia entre asegurar el éxito, que no se puede asegurar en ningún caso en la vida o, reducir el riesgo de las acciones que se quieren emprender… Esa es la misión de la preparación previa, de la planificación, de la consideración de una serie de variables que influirán en el desarrollo del proceso exportador: REDUCIR RIESGO, lo que implica REDUCIR GASTOS, y lo que implica al final MEJORAR LA RENTABILIDAD DE LA EMPRESA.


2.2.   ¿Por qué y para qué exportar?
La respuesta está implícita y explícitamente en las consideraciones de la pregunta anterior. Queremos y debemos exportar para diversificar mercados, diversificar riesgo, ocupar parte de nuestra capacidad productiva, mejorar nuestros  estándares de calidad, mejorar nuestros márgenes, para crecer, para consolidarnos, para mantener y crear empleo y riqueza para la sociedad, para que nuestra empresa nos sobreviva…

Exportar para cubrir ahora una necesidad perentoria de nuestra empresa, es un mal negocio… es una visión cortoplacista, y nuestras empresas deberían mirar hacia el largo plazo, hacia el mañana más que al hoy o, lo que es peor, al ayer.

Además, esa visión cortoplacista hace que no demos confianza  a nuestros clientes, a nuestros colaboradores, a nuestros proveedores… en fin, a nadie… Debemos huir del concepto de exportar, para salir del paso ahora, y mañana volvemos al redil local, porque es más cómodo y fácil… Primero, porque es tremendamente difícil conseguirlo, y en segundo lugar, porque al final no se logrará ni allí ni aquí… Hay que huir de la especulación…

En la próxima entrega, desarrollaremos los problemas a los que nos debemos enfrentar o las decisiones que debemos tomar, para minimizar el riesgo de salir ahí fuera…, así como los puntos básicos que hay que tener en cuenta, con el mismo fin.


José M. Canedo Iglesias


viernes, 27 de septiembre de 2013

EL REESTRUCTURADOR

      
     INTRODUCCIÓN

Hace meses, que escribí las primeras notas sobre el tema, temas sobre el cuál vengo trabajando desde hace años. Sin embargo, se fue quedando en el cajón, hasta que allá por mayo, tropecé con un artículo, que me llegó a través de Linkedin, y que despertó de nuevo mi interés por finalizar aquello iniciado hace ya tiempo.

El artículo en cuestión, se titula: Un reestructurador profesional ¿Figura fundamental en tiempo de crisis?, cuya autora es Yolanda Gallardo Nistal.
Si bien coincido con ella en algunas consideraciones, creo que hay que ir más allá sobre este tema, y, eso es la pretensión del presente escrito.

El lenguaje es un arma poderosa, que no suele utilizarse adecuadamente. Cuándo leemos, escuchamos el término reestructurador, reestructurar, automáticamente pensamos en cierres, despidos, reducciones drásticas, etc. Lo que nos lleva a identificar a los/as “reestructuradores/as” como una especie de destructores, de “terminators”, y, creo que nunca tan lejos está esa imagen con la acepción del término.

De ahí que el término “reestructurador” me haya sonado muy mal… porque las connotaciones que del mismo se derivan, no son las más apropiadas… Prefiero, hablar de “organizador” o “reorganizador”… influido también por mi actitud constante y permanente hacia la búsqueda de la mejora continua…, un agente de cambio, un reorganizador, aunque a veces haya tenido que estar en situaciones complejas y de límite.

Sin embargo, creo que debemos utilizar adecuadamente los términos, y, al término habría que darle el sentido que realmente tiene en su propia definición.

Veamos lo que nos dice el DRAE, al respecto:

estructurador, ra.

adj. Que estructura. Principio estructurador.


estructurar.

tr. Articular, distribuir, ordenar las partes de un conjunto. U. t. c. prnl.

re-. (Del latin re-)

pref. Significa 'repetición'. Reconstruir.


Por lo tanto, hablaríamos de reconstruir, de reordenar partes (volver a construir, a ordenar…) y, con estas acepciones, sí estoy totalmente de acuerdo, y porque además para reconstruir, reordenar se necesitan determinadas características, que no tiene, lamentablemente, el “típico terminator” que llega a una organización, y, lo primero que hace es despedir y cerrar… para eso, solo se necesitan: nula profesionalidad y falta de sentimientos.

Aquí, pretendo hablar de la acepción que hace referencia a VOLVER A CONSTRUIR, VOLVER A ORDENAR…

2.   DESARROLLO
La autora del citado artículo, nos describe algunas de las cosas a las que debe enfrentarse, así como alguna característica del reestructurador en situaciones muy complicadas, aquél al que yo llamaría un “reflotador”

En su inicio habla de “motor” de la economía (supongo que se refiere a las empresas fundamentalmente,  y de “llevarlo al taller”. Si bien el ejemplo, me sirve, no por ello lo considero simplificado. Centrémonos en la empresa, una organización más en la economía, pero fundamental.

La empresa no es un motor, la empresa es un sistema complejo, y como tal sistema está formado por diversos componentes, que tiende a lo largo del tiempo al “desorden”, a desviarse. En realidad, la mejor comparación, sería con el cuerpo humano… tan sencillo  y tan complejo a la vez…

Por eso, creo que el sistema empresa, así como el sistema biológico, debe someterse a exámenes y revisiones “médicas” periódicamente. En dichas revisiones, nos encontramos con leves desórdenes (desvíos) que se pueden tratar con paracetamol o con antibióticos, pero también, nos encontramos con enfermedades graves, que necesitan tratamientos largos e incluso cirugías, y a veces cirugías “agresivas”, todas ellas afectan “al cuerpo”, pero también nos encontramos con otras enfermedades que afectan “a la mente” de la empresa. 

Por lo tanto, nuestra profesión es mucho más parecida a  la médica que a la de un taller…, y en ella hay que saber:

 Diagnosticar bien.
     Proponer el tratamiento adecuado
        Realizar el seguimiento correcto que evite posibles recaídas

Por lo tanto, en ella existen médicos de cabecera, especialistas, psicólogos y psiquiatras… No todos los profesionales están preparados más allá de una de ellas, ni tampoco les interesa hacerlo, porque no sólo es difícil, sino que muy complejo.

Los “organizadores” o “reorganizadores” de PYMES tenemos que ser varios profesionales en uno: médico de cabecera, especialista, psicólogo y psiquiatra… y, saber y entender que, en determinados momentos, podemos necesitar el concurso de un gran especialista para un determinado síntoma, pero, somos nosotros los que diagnosticamos y realizamos el control del paciente, porque nuestra visión es totalmente diferente al de un especialista y al de un generalista puros.

Pese a que es una profesión tan delicada, ya que al igual que la médica, se pone en nuestras manos a “pacientes” que a su vez involucran a muchas personas –personal, clientes, proveedores, accionistas, etc.-, ya que si una empresa muere, su muerte está castigando injustamente a muchas, muchas personas afectadas por esa muerte…, esa profesión tan delicada, resulta que está invadida por intrusismo de todo tipo… Cualquiera se considera un analista, un asesor, un consultor o un “reorganizador”… y, así les va a las empresas que se ponen en las manos de esos falsos “médicos” de empresa, que podríamos comparar con los charlatanes que venden “medicina” a los pacientes, sin saber nada de medicina…

Estoy de acuerdo con la autora en dos puntos:

      Que no todas las empresas que se “reestructuren” se salvan, y
       2. Qué el “reestructurador” tiene que ser una persona con credibilidad y que el proceso sea de completa transparencia.

No basta reordenar, reestructurar, reorganizar una empresa parcial o totalmente para salvarla; en muchos casos, dada la imposibilidad de salvarla, el reorganizador debe ser muy claro al respecto, y, en todo caso “ayudarla a bien morir”. La muerte de una empresa puede ser muy dolorosa o menos dolorosa. Todo eso suponiendo que desde dentro de la misma exista colaboración, desde la dirección / propiedad hasta el resto de las personas que la integran.

La credibilidad tiene que ser muy alta, y además con probada profesionalidad y experiencia en la gestión de empresas, aquí no basta la teoría. Es imprescindible mucha experiencia, pero también mucho corazón, es decir, mucha humanidad y sensibilidad, y considerar que se trata de personas al fin y al cabo, no de simples números o de simples líneas en un papel. En todo proceso de reorganización, hay que pensar primero en el grupo y luego en el grupo… Sólo así, si hay posibilidades de éxito, lo conseguiremos, pues los necesitamos a todos, incluso a aquellos que por necesidad de supervivencia del grupo, tengan que salir de la organización… y, ahí entra la TRANSPARENCIA…


Es imprescindible por lo tanto:

  1.  Credibilidad
  2.  Profesionalidad: conocimiento, rigor, experiencia
  3.     Humanidad y Humildad
  4. Transparencia

Estos 4 (cuatro) Pilares son fundamentales, pero conseguir siempre, y cuando decimos siempre, es en los momentos buenos como en los malos, el apoyo total de la Propiedad/Gerencia o Accionariado, es un elemento clave a la hora de poder llevar adelante el proceso.

Como en medicina, hay enfermos que son conscientes de su enfermedad, que quieren curarse y salir adelante, pese a la gravedad del mal que le aqueja, y que están dispuestos a acatar las directrices del médico especialista que tienen delante.

Pero, muchas veces, por no decir en la mayoría de casos, una vez diagnosticado el problema, son ellos mismos los que niegan o intentan mirar a otro lado, porque la solución que se les propone no les gusta, no les convence o simplemente no están dispuestos a pasar por el “quirófano”, y también, cuándo comienza a sentir una leve mejoría, ya prescinden del médico y son ellos los que se auto medican, creyendo que ya ha pasado todo, y que ellos solos se bastan. ¡Craso error! Esto, en el mundo empresarial pasa mucho, desafortunadamente.

Es aquí una de las partes más duras del proceso. ¿Cómo le hacemos ver a esa persona que si no sigue el tratamiento o no  se opera morirá?

Y, llevado a la empresa, que todo su patrimonio se perderá, que los trabajadores se quedarán sin trabajo, que hay muchas familias detrás caerán también y que tantos años de sacrificio, trabajo, dedicación y esfuerzo se verán abocados a ir al cementerio.

Cuando no hay solución, lo mejor es colaborar a que esa muerte, sea lo más digna posible y lógicamente haga el menos mal posible, pero cuando hay una posibilidad de salvarse, hay que intentarlo: “la peor negociación es no intentarlo”

El Gerente/Propietario/ Accionistas, etc., deben de poder ver y estar convencidos de ese cambio y de esas posibilidades, y apoyar, sin inmiscuirse en la gestión de ese reordenamiento, reestructuración o reorganización, y, no convertirse en “demoledores del proceso” que previamente han aprobado.

Al ser humano, por una cuestión de arraigo, siempre le cuesta el cambio y desprenderse de aquello que le pertenece y de aquellas cosas con las cuales se siente seguro y protegido; pero hay momentos de “renunciamiento” y esta es la clave del cambio, sobre todo cuando se viene de momentos o situaciones de exceso. Renuncia de algo presente para obtener algo más en el futuro.

Volviendo a la metáfora medicinal, una persona que ha comido lo que ha querido, sin importarle su dieta, y que de golpe se encuentra que el azúcar está por las nubes, que el colesterol ya no se llama colesterol sino riesgo de infarto, y demás…. Y que el médico le dice que a partir de ese momento no puede comer carne, dulces, alcohol, etc.,  que además tiene que hacer ejercicio y correr, significa que no solo se le está prohibiendo o restringiendo esos placeres de la vida que más le gustaban, sino que además tiene que perder ese peso que le está impidiendo tener un cuerpo sano.

En la empresa sucede exactamente lo mismo, y hay que actuar a tiempo, y sobre todo realizar mucha prevención.

El apoyo psicológico en estos momentos es fundamental y debe de formar parte de la terapia de recuperación y rehabilitación, de ahí los CUATRO PILARES enunciados:
Credibilidad

Profesionalidad: conocimiento, rigor, experiencia

Humanidad y humildad

Transparencia

Ahora bien, reestructurar o reorganizar no sólo por cambios duros, reducciones drásticas, etc., que suelen abundar más en épocas de crisis. Sin embargo, el papel del AGENTE DE CAMBIO, del REORGANIZADOR / REESTRUCTURADOR / REORDENADOR, tiene cabida y cobra más importancia, en momentos de estabilidad y bonanza. Porque es, en esos instantes, cuándo se pueden realizar cambios, reordenar mejor los recursos, los procesos, en busca de la calidad, la productividad  la excelencia…

Las organizaciones, como las personas, están / estamos en permanente cambio, aquellas que son conscientes de ello, son las que dirigen ese cambio y los esfuerzos para asegurar la supervivencia a largo plazo; aquellas que no lo hacen, son las que tienden a entrar en la UVI, al primer golpe de viento del mercado o al primer resfrío de la economía.

En las PYMES se tiende a la toma de decisiones en forma muy personalizada, unilateral, partiendo de premisas, que en muchos casos son falsas de inicio, a saber:

  1.   Nadie conoce el negocio como el empresario
  2.  Sentirse minusvalorado en su función de empresario / gerente, si cuenta con la colaboración de un profesional externo.
  3.   Pensar que sólo él, es capaz de hacerlo todo en la empresa, y como va a venir alguien a enseñarle.
  4.      Sentir un cierto complejo de inferioridad profesional, al no dominar ni el lenguaje, ni la técnica del profesional.

  5. Pensar que su empresa no puede pagarlo. Normalmente, si el profesional, es eso, profesional, recuperará con creces el “gasto”. En realidad está haciendo una inversión en el presente y para el futuro.

Cuándo un empresario/a, directivo/a, está convencido de alguna o de todas las premisas anteriores, está en el camino hacia el cementerio… tardará más o menos, pero, seguro que llegará a ver su propio entierro…

      CONCLUSIONES

Tipos de Reestructuraciones: Existen distintos tipos de                reestructuradores / reorganizadores:
·  Reestructuración puntual: situación  de difícil crisis empresa.
·  Reflotamiento: Puntual y en situación muy grave.
·  Liquidación: Puntual en situación terminal.
·  Reorganización: constante y en situaciones “normales”

3.2.  Características del reestructurador:
·  Credibilidad
· Profesionalidad: Conocimiento, rigor, experiencia.
·  Humanidad y Humildad
·  Transparencia

         3.3.   Requisitos para intentar el éxito
· Convencimiento de la necesidad de cambio, por parte del/a empresario/a, para que su organización sobreviva a L.P.
·  Consciencia que las decisiones unilaterales son cosa del pasado.
·  Convencerse que el recurrir a profesionales, hace mejor empresario / gerente a éstos. Nadie sabe, ni puede hacerlo todo.
·  Apoyo total del/a empresario/a
·  Empatía entre empresario/a y reorganizador/a
·  Evaluación completa de la situación de la organización, previamente a cualquier decisión
·  Una vez tomadas las decisiones, ejecutarlas en forma inmediata según el plan establecido.
· Mucho sentido común

Y, como corolario final, quisiera dejar aquí una frase de Tung Sé, que refleja claramente lo que nos deberíamos plantear siempre:

“Los vencedores son los que se preparan para vencer. Los perdedores son los que van a luchar”


¿Ud. que prefiere?

José M. Canedo Iglesias
Reorganizador permanente…