Hace meses, que escribí las primeras notas sobre el tema, temas sobre el cuál vengo trabajando desde hace años. Sin embargo, se fue quedando en el cajón, hasta que allá por mayo, tropecé con un artículo, que me llegó a través de Linkedin, y que despertó de nuevo mi interés por finalizar aquello iniciado hace ya tiempo.
El artículo en cuestión, se titula: Un reestructurador profesional ¿Figura fundamental en tiempo de crisis?, cuya autora es Yolanda Gallardo Nistal.
Si bien coincido con ella en algunas consideraciones, creo que hay que ir más allá sobre este tema, y, eso es la pretensión del presente escrito.
El lenguaje es un arma poderosa, que no suele utilizarse adecuadamente. Cuándo leemos, escuchamos el término reestructurador, reestructurar, automáticamente pensamos en cierres, despidos, reducciones drásticas, etc. Lo que nos lleva a identificar a los/as “reestructuradores/as” como una especie de destructores, de “terminators”, y, creo que nunca tan lejos está esa imagen con la acepción del término.
De ahí que el término “reestructurador” me haya sonado muy mal… porque las connotaciones que del mismo se derivan, no son las más apropiadas… Prefiero, hablar de “organizador” o “reorganizador”… influido también por mi actitud constante y permanente hacia la búsqueda de la mejora continua…, un agente de cambio, un reorganizador, aunque a veces haya tenido que estar en situaciones complejas y de límite.
Sin embargo, creo que debemos utilizar adecuadamente los términos, y, al término habría que darle el sentido que realmente tiene en su propia definición.
Veamos lo que nos dice el DRAE, al respecto:
estructurador, ra.
estructurar.
tr. Articular, distribuir, ordenar las partes de un conjunto. U. t. c. prnl.
re-. (Del latin re-)
pref. Significa 'repetición'. Reconstruir.
Por lo tanto, hablaríamos de reconstruir, de reordenar partes (volver a construir, a ordenar…) y, con estas acepciones, sí estoy totalmente de acuerdo, y porque además para reconstruir, reordenar se necesitan determinadas características, que no tiene, lamentablemente, el “típico terminator” que llega a una organización, y, lo primero que hace es despedir y cerrar… para eso, solo se necesitan: nula profesionalidad y falta de sentimientos.
Aquí, pretendo hablar de la acepción que hace referencia a VOLVER A CONSTRUIR, VOLVER A ORDENAR…
2. DESARROLLO
La autora del citado artículo, nos describe algunas de las cosas a las que debe enfrentarse, así como alguna característica del reestructurador en situaciones muy complicadas, aquél al que yo llamaría un “reflotador”
En su inicio habla de “motor” de la economía (supongo que se refiere a las empresas fundamentalmente, y de “llevarlo al taller”. Si bien el ejemplo, me sirve, no por ello lo considero simplificado. Centrémonos en la empresa, una organización más en la economía, pero fundamental.
La empresa no es un motor, la empresa es un sistema complejo, y como tal sistema está formado por diversos componentes, que tiende a lo largo del tiempo al “desorden”, a desviarse. En realidad, la mejor comparación, sería con el cuerpo humano… tan sencillo y tan complejo a la vez…
Por eso, creo que el sistema empresa, así como el sistema biológico, debe someterse a exámenes y revisiones “médicas” periódicamente. En dichas revisiones, nos encontramos con leves desórdenes (desvíos) que se pueden tratar con paracetamol o con antibióticos, pero también, nos encontramos con enfermedades graves, que necesitan tratamientos largos e incluso cirugías, y a veces cirugías “agresivas”, todas ellas afectan “al cuerpo”, pero también nos encontramos con otras enfermedades que afectan “a la mente” de la empresa.
Por lo tanto, nuestra profesión es mucho más parecida a la médica que a la de un taller…, y en ella hay que saber:
Diagnosticar bien.
Proponer el tratamiento adecuado
Realizar el seguimiento correcto que evite posibles recaídas
Por lo tanto, en ella existen médicos de cabecera, especialistas, psicólogos y psiquiatras… No todos los profesionales están preparados más allá de una de ellas, ni tampoco les interesa hacerlo, porque no sólo es difícil, sino que muy complejo.
Los “organizadores” o “reorganizadores” de PYMES tenemos que ser varios profesionales en uno: médico de cabecera, especialista, psicólogo y psiquiatra… y, saber y entender que, en determinados momentos, podemos necesitar el concurso de un gran especialista para un determinado síntoma, pero, somos nosotros los que diagnosticamos y realizamos el control del paciente, porque nuestra visión es totalmente diferente al de un especialista y al de un generalista puros.
Pese a que es una profesión tan delicada, ya que al igual que la médica, se pone en nuestras manos a “pacientes” que a su vez involucran a muchas personas –personal, clientes, proveedores, accionistas, etc.-, ya que si una empresa muere, su muerte está castigando injustamente a muchas, muchas personas afectadas por esa muerte…, esa profesión tan delicada, resulta que está invadida por intrusismo de todo tipo… Cualquiera se considera un analista, un asesor, un consultor o un “reorganizador”… y, así les va a las empresas que se ponen en las manos de esos falsos “médicos” de empresa, que podríamos comparar con los charlatanes que venden “medicina” a los pacientes, sin saber nada de medicina…
Estoy de acuerdo con la autora en dos puntos:
Que no todas las empresas que se “reestructuren” se salvan, y
2. Qué el “reestructurador” tiene que ser una persona con credibilidad y que el proceso sea de completa transparencia.
No basta reordenar, reestructurar, reorganizar una empresa parcial o totalmente para salvarla; en muchos casos, dada la imposibilidad de salvarla, el reorganizador debe ser muy claro al respecto, y, en todo caso “ayudarla a bien morir”. La muerte de una empresa puede ser muy dolorosa o menos dolorosa. Todo eso suponiendo que desde dentro de la misma exista colaboración, desde la dirección / propiedad hasta el resto de las personas que la integran.
La credibilidad tiene que ser muy alta, y además con probada profesionalidad y experiencia en la gestión de empresas, aquí no basta la teoría. Es imprescindible mucha experiencia, pero también mucho corazón, es decir, mucha humanidad y sensibilidad, y considerar que se trata de personas al fin y al cabo, no de simples números o de simples líneas en un papel. En todo proceso de reorganización, hay que pensar primero en el grupo y luego en el grupo… Sólo así, si hay posibilidades de éxito, lo conseguiremos, pues los necesitamos a todos, incluso a aquellos que por necesidad de supervivencia del grupo, tengan que salir de la organización… y, ahí entra la TRANSPARENCIA…
Es imprescindible por lo tanto:
1. Credibilidad
2. Profesionalidad: conocimiento, rigor, experiencia
3. Humanidad y Humildad
4. Transparencia
Estos 4 (cuatro) Pilares son fundamentales, pero conseguir siempre, y cuando decimos siempre, es en los momentos buenos como en los malos, el apoyo total de la Propiedad/Gerencia o Accionariado, es un elemento clave a la hora de poder llevar adelante el proceso.
Como en medicina, hay enfermos que son conscientes de su enfermedad, que quieren curarse y salir adelante, pese a la gravedad del mal que le aqueja, y que están dispuestos a acatar las directrices del médico especialista que tienen delante.
Pero, muchas veces, por no decir en la mayoría de casos, una vez diagnosticado el problema, son ellos mismos los que niegan o intentan mirar a otro lado, porque la solución que se les propone no les gusta, no les convence o simplemente no están dispuestos a pasar por el “quirófano”, y también, cuándo comienza a sentir una leve mejoría, ya prescinden del médico y son ellos los que se auto medican, creyendo que ya ha pasado todo, y que ellos solos se bastan. ¡Craso error! Esto, en el mundo empresarial pasa mucho, desafortunadamente.
Es aquí una de las partes más duras del proceso. ¿Cómo le hacemos ver a esa persona que si no sigue el tratamiento o no se opera morirá?
Y, llevado a la empresa, que todo su patrimonio se perderá, que los trabajadores se quedarán sin trabajo, que hay muchas familias detrás caerán también y que tantos años de sacrificio, trabajo, dedicación y esfuerzo se verán abocados a ir al cementerio.
Cuando no hay solución, lo mejor es colaborar a que esa muerte, sea lo más digna posible y lógicamente haga el menos mal posible, pero cuando hay una posibilidad de salvarse, hay que intentarlo: “la peor negociación es no intentarlo”
El Gerente/Propietario/ Accionistas, etc., deben de poder ver y estar convencidos de ese cambio y de esas posibilidades, y apoyar, sin inmiscuirse en la gestión de ese reordenamiento, reestructuración o reorganización, y, no convertirse en “demoledores del proceso” que previamente han aprobado.
Al ser humano, por una cuestión de arraigo, siempre le cuesta el cambio y desprenderse de aquello que le pertenece y de aquellas cosas con las cuales se siente seguro y protegido; pero hay momentos de “renunciamiento” y esta es la clave del cambio, sobre todo cuando se viene de momentos o situaciones de exceso. Renuncia de algo presente para obtener algo más en el futuro.
Volviendo a la metáfora medicinal, una persona que ha comido lo que ha querido, sin importarle su dieta, y que de golpe se encuentra que el azúcar está por las nubes, que el colesterol ya no se llama colesterol sino riesgo de infarto, y demás…. Y que el médico le dice que a partir de ese momento no puede comer carne, dulces, alcohol, etc., que además tiene que hacer ejercicio y correr, significa que no solo se le está prohibiendo o restringiendo esos placeres de la vida que más le gustaban, sino que además tiene que perder ese peso que le está impidiendo tener un cuerpo sano.
En la empresa sucede exactamente lo mismo, y hay que actuar a tiempo, y sobre todo realizar mucha prevención.
El apoyo psicológico en estos momentos es fundamental y debe de formar parte de la terapia de recuperación y rehabilitación, de ahí los CUATRO PILARES enunciados:
Credibilidad
Profesionalidad: conocimiento, rigor, experiencia
Humanidad y humildad
Transparencia
Ahora bien, reestructurar o reorganizar no sólo por cambios duros, reducciones drásticas, etc., que suelen abundar más en épocas de crisis. Sin embargo, el papel del AGENTE DE CAMBIO, del REORGANIZADOR / REESTRUCTURADOR / REORDENADOR, tiene cabida y cobra más importancia, en momentos de estabilidad y bonanza. Porque es, en esos instantes, cuándo se pueden realizar cambios, reordenar mejor los recursos, los procesos, en busca de la calidad, la productividad la excelencia…
Las organizaciones, como las personas, están / estamos en permanente cambio, aquellas que son conscientes de ello, son las que dirigen ese cambio y los esfuerzos para asegurar la supervivencia a largo plazo; aquellas que no lo hacen, son las que tienden a entrar en la UVI, al primer golpe de viento del mercado o al primer resfrío de la economía.
En las PYMES se tiende a la toma de decisiones en forma muy personalizada, unilateral, partiendo de premisas, que en muchos casos son falsas de inicio, a saber:
1. Nadie conoce el negocio como el empresario
2. Sentirse minusvalorado en su función de empresario / gerente, si cuenta con la colaboración de un profesional externo.
3. Pensar que sólo él, es capaz de hacerlo todo en la empresa, y como va a venir alguien a enseñarle.
4. Sentir un cierto complejo de inferioridad profesional, al no dominar ni el lenguaje, ni la técnica del profesional.
5. Pensar que su empresa no puede pagarlo. Normalmente, si el profesional, es eso, profesional, recuperará con creces el “gasto”. En realidad está haciendo una inversión en el presente y para el futuro.
5. Pensar que su empresa no puede pagarlo. Normalmente, si el profesional, es eso, profesional, recuperará con creces el “gasto”. En realidad está haciendo una inversión en el presente y para el futuro.
Cuándo un empresario/a, directivo/a, está convencido de alguna o de todas las premisas anteriores, está en el camino hacia el cementerio… tardará más o menos, pero, seguro que llegará a ver su propio entierro…
CONCLUSIONES
Tipos de Reestructuraciones: Existen distintos tipos de reestructuradores / reorganizadores:
· Reestructuración puntual: situación de difícil crisis empresa.
· Reflotamiento: Puntual y en situación muy grave.
· Liquidación: Puntual en situación terminal.
· Reorganización: constante y en situaciones “normales”
3.2. Características del reestructurador:
3.2. Características del reestructurador:
· Credibilidad
· Profesionalidad: Conocimiento, rigor, experiencia.
· Humanidad y Humildad
· Transparencia
3.3. Requisitos para intentar el éxito
· Convencimiento de la necesidad de cambio, por parte del/a empresario/a, para que su organización sobreviva a L.P.
· Consciencia que las decisiones unilaterales son cosa del pasado.
· Convencerse que el recurrir a profesionales, hace mejor empresario / gerente a éstos. Nadie sabe, ni puede hacerlo todo.
· Apoyo total del/a empresario/a
· Empatía entre empresario/a y reorganizador/a
· Evaluación completa de la situación de la organización, previamente a cualquier decisión
· Una vez tomadas las decisiones, ejecutarlas en forma inmediata según el plan establecido.
· Mucho sentido común
Y, como corolario final, quisiera dejar aquí una frase de Tung Sé, que refleja claramente lo que nos deberíamos plantear siempre:
“Los vencedores son los que se preparan para vencer. Los perdedores son los que van a luchar”
¿Ud. que prefiere?
José M. Canedo Iglesias
Reorganizador permanente…