domingo, 3 de marzo de 2013

CAMBIO DE PARADIGMA: Una cuestión de actitud general


El pasado 12 de febrero se ha publicado en el BOE, una resolución de la Tesorería de la Seguridad Social, que ha pasado bastante inadvertida, y, sin embargo va a tener una repercusión importante en la vida de las empresas españolas, sobre todo en las pymes.

Se trata del embargo, hasta ahora limitado a 6.000 Euros, que la Seguridad Social podrá realizar a aquellos que tengan deudas pendientes con dicho organismo.  El límite desaparece, por lo que a partir del 1 de marzo de 2013, es decir, desde el pasado viernes, los embargos telemáticos de las cuentas abiertas en las entidades financieras será ILIMITADO, por los conceptos de principal, recargos, intereses y costas.

Esta medida, como tantas otras que se han venido tomando, y, que seguramente se seguirán tomando, tiene como único fin recaudar lógicamente, pero también acabar con determinados abusos, fuere por acción u omisión que hasta ahora se venían realizando, además de la gran mayoría de empresas que simplemente no pagan ni pagan, porque no tienen recursos financieros suficientes para hacerlo, y, que a pesar de una situación, que financiera y patrimonialmente es, va más allá de la situación transitoria de falta de liquidez, en muchos casos se mantienen por el espíritu de lo/as empresario/as, que contra toda lógica y ortodoxia financiera, tratan de mantener a flote un barco, que también, en muchos casos, hace agua por todos los lados.

No nos damos cuenta, o, no queremos darnos cuenta, que no sólo estamos ante la peor crisis, posiblemente de la historia reciente de nuestro país y entorno, sino que estamos ante un cambio de paradigma y valores que nos afectan personal y profesionalmente a todos.

Por otro lado, es inaudito que la Tesorería de la Seguridad Social, recargue con un 20% sobre el principal no pagado a su vencimiento, tanto si el retraso es de un día, como si fuera de un año, más allá del interés de demora aplicado. Si las Administraciones Públicas quieren, y es lógico que así sea, que los contribuyentes cumplamos con nuestra obligación en tiempo y forma, deben aplicar un criterio de equidad, en función del incumplimiento.

El caso de la Seguridad Social es un claro ejemplo, pero también lo son otros muchos organismos de la administración pública. Por ejemplo, un contribuyente tiene un error en su declaración de IVA, por la razón que fuere, en las operaciones intracomunitarias sólo se incorpora la base y no así la cuota. Es un mero error numérico, que no hace efecto en el resultado de dicha declaración, y una vez que dicho contribuyente se da cuenta de dicho error, procede a corregirlo en forma inmediata, y en pocos días recibe una propuesta de sanción de 100 Euros, que reduce en un 25%, quedando en 75 Euros, por un mero error numérico. Error, que si las declaraciones telemáticas estuvieran correctamente diseñadas, ya debería advertir de este tipo de errores, ahorrándole al contribuyente una sanción, y a la administración unos costes administrativos inmensos en relación al error y a la consecuencia del mismo.

Por lo tanto, las empresas, los profesionales, los ciudadanos en general debemos modificar nuestras actitudes y nuestras mentalidades con respecto a las administraciones públicas, y sobre todo respecto a los tributos e impuestos, y ser más exigentes con nosotros mismos, con nuestros asesores, pero también con las propias AAPP; mientras que éstas últimas deben incorporar el criterio de equidad y justicia tributaria y sancionadora en relación al tipo de error, impago, fraude, etc., pero también facilitar la gestión de toda la burocracia que nos exigen, cuyo coste es inmenso para el ciudadano en general y para las empresas y profesionales en particular. Para ello, deben arbitrar los medios necesarios, para facilitar la labor de aquellos que debemos cumplir con el Estado a través de sus distintos niveles, y, a veces, lo que se nos da, no son soluciones o medios para facilitar una labor que en realidad es de la Administración, sino que logran el efecto contrario: complicar la actividad y la labor de aquellos que son los que producen riqueza para la sociedad. 

Es la Administración y el Estado en general, los que deben estar al servicio de los ciudadanos, y no a la inversa. El estado es el gestor de los fondos públicos, que pertenecen a la sociedad, nunca el propietario de los mismos, y, si realmente quiere una mejora en dicha gestión, facilítennos el trabajo diario y, por favor, no nos lo compliquen más, en burocracia, que solo genera gasto y nulo valor para esa sociedad, a la que teóricamente dicen servir las administraciones públicas.

Si nos facilitan la labor, seguramente la gestión y la recaudación mejorarán notablemente, caso contrario, dará igual que publican resoluciones, órdenes ministeriales, decretos, leyes o lo que se le ocurra, así como embargos y otras formas coercitivas para conseguir su objetivo, porque no lo lograrán, y en todo caso, la cooperación del ciudadano será cada vez menor.

Hay que cambiar, pero el cambio lo debemos asumir todos, comenzando por la gestión del estado, en TODOS sus niveles, en todas las administraciones, y así, a todos nos será más fácil, incluso pagar impuestos…

Nuestras empresas, los ciudadanos en general, estamos agotados, angustiados, por falta de empleo, por la incertidumbre, por el desempleo, por la falta de liquidez, por no disponer de medios y formación adecuada para hacer frente al cambio de Paradigma que se está produciendo… Por eso, necesitamos una Administración Pública “amable”, que sin renunciar a su cometido, si acometa también una serie de reformas muy importantes, para facilitar su labor, pero también la nuestra, que al fin y al cabo, como ya indiqué anteriormente, somos los puntales del estado.

J.M.Canedo Iglesias
Marzo 3, de 2013