Cuando
comenzó a germinar la idea de crear este cuaderno, iba más dirigida al campo
profesional que al general y/o personal.
Pero,
la pluma cobra vida propia y es ella la que dirige la mano que escribe y no al
revés, como racionalmente sería lógico y, así, aparecieron distintos temas,
muchos rozaban la actividad profesional de la empresa, otros entraban de lleno
en la situación económica, la burocracia y la política, pero, no me adentraba
expresamente en el mundo de la empresa… por lo menos, eso es lo que creía…
Sin
embargo, hace mucho tiempo que aprendí, que uno no puede deslindar o
desvincular nada de aquello que es, o de aquello que constituye su vida… aunque eso no signifique, que se invadan y
confundan campos y situaciones….
Eso,
no me lo enseñaron en la Universidad, o por lo menos, no fui consciente de
ello, lo cual aún sería peor, si así hubiera sido…
La
Universidad, “fabricó” un técnico, con estudios teóricos-prácticos en el
comportamiento de las organizaciones, en la sociología, psicología de las
organizaciones, finanzas, economía, contabilidad, impuestos, RRHH, auditoría,
en sistemas, etc., etc.… y, por supuesto, todo mejorable… con más historia y
filosofía, entre otras cosas, por ejemplo.
Pero,
todo esto, por sí solo no era suficiente… Hubo que aprender a relacionarlo y a
tenerlo en cuenta, y, sobre todo aprender que , por encima de la economía, las
finanzas, había algo más importante, que es necesario comprender, comprender
como mínimo, que era y es fundamental: las
personas…
Tuve
la “suerte” de realizar en paralelo mis estudios y mi trabajo, por lo que fui
viviendo muchas de las enseñanzas recibidas, como se aplicaban en la realidad
cotidiana del mundo empresarial…
Aprendí
de mis superiores (de muy pocos, por cierto, posiblemente de 2 o 3 como
máximo), aprendí de mis colaboradores, de mis amigos, de mis compañeros y,
aprendí muchísimo de mis alumnos…
¡Aprendí y sigo aprendiendo de mis errores! Poco o nada aprendí de mis “éxitos”, en primer lugar,
porque si los hubo, no fueron míos, sino de todos los que habíamos aceptado y
llevado a cabo un reto…
Pero,
en realidad, todo lo que aprendí, más allá de conocimientos técnico-profesionales,
¡que también!, fueron actitudes,
comportamientos, que me hicieron mejor persona y por lo tanto, mejor
profesional… Aprendí y aprendo todos los días… y, espero seguir aprendiendo
hasta el final de mis días…
Por
eso, cuando escribo sobre miedos, o cuándo reflexiono sobre ellos y otros
temas, o en otro tipo de situaciones posibles, que apriori, podrían
considerarse ajenas a la empresa, en realidad también lo estoy haciendo sobre
la misma, ya que en realidad, todo es aplicable a todo: ¡a la persona, a la
sociedad, y la empresa!
¡Todos ellos forman parte de un todo! Aunque a veces, actuemos desdoblados, como Mr. Hayde y
el Dr. Jenkyll…
Nuestro
error, nuestro gran error (uno de tantos) es considerarlos como elementos
aislados entre sí, cuál compartimentos estancos se tratara… incluso, en la
sección de las palabras!
Porque
no podemos desgajarnos en persona de casa (padre, hijo, esposo, esposa, madre,
hija, etc.), trabajador (al nivel que fuere) y el individuo que forma parte de
la sociedad.
Por eso,
no entendí nunca aquello, que tanto, directivos, empleados “rasos”, incluso propietarios
decían y dicen “la empresa”, excluyéndose del concepto de la misma…
¡Los trabajadores por un lado y la empresa por el otro! Entendiendo por empresa, en este caso, a cierto nivel
directivo y/o propiedad… Como si fueran dos partes, y, además encontradas,
enfrentadas y en conflicto permanente…
Cuántas
veces no habré corregido a más de un directivo, empresario, propietario, cuándo
al dirigirse a sus colaboradores, hablaba de que “la empresa dice, la empresa necesita…”, etc., excluyéndose, en
primer lugar ellos mismos, y en segundo lugar, excluyendo a esos mismos
colaboradores, a los que se les está informando, formando, solicitando algo…
La
empresa, no es un ente abstracto, que está en el éter, y emana directrices,
órdenes, normas divinas, a las personas que en ella trabajan…
Decía
anteriormente, que en muchas oportunidades había corregido a directivos y
empresarios, cuándo ellos mismos actuaban o comunicaban en forma excluyente, ya
fuere por considerar a la empresa como ese ente abstracto indicado en el
párrafo anterior, o, cuando ellos asumían el papel exclusivo de “empresa”. Es decir, ellos se
asimilaban, se asimilan en forma exclusiva al propio ser y existencia de la
empresa…
Está
ahí, siempre está ahí presente, la exclusión y la exclusividad que lleva,
indudablemente a la separación y a la comodidad en el mundo de la empresa… Pero,
también hay que reconocerlo y ser crítico, que todo ello le ha venido, le viene
muy bien a mucha gente. Se separa, se excluye, se aísla, se
compartimentaliza, cómo si sólo se
pudiera ser padre los fines de semana o de 7 a 10 de la noche, trabajador de 8
a 17 horas, apasionado de la lectura y de la música a 23ª 24, amante esposo,
esposa el fin de semana…
Hemos
creado un mundo compartimentalizado, porque nos es más cómodo… pero, es un
mundo más pobre, un mundo personal y social más fácil de criticar y de vivir
sin responsabilidades…
“Los
políticos son lo peor de la sociedad” ó “el mayor problema actual (en primer o segundo lugar, da igual) según
las encuestas, son los políticos”, decimos, nos dicen… pero, esos
políticos están ahí, porque nosotros los elegimos…
“La
tremenda corrupción que hay en…” Sin pararnos a pensar, que si la corrupción
es generalizada, significa que la sociedad es corrupta, y que las instituciones
no funcionan… por lo tanto, si la sociedad es corrupta, tú, yo, ellos,
nosotros, vosotros… somos corruptos… cambiará la escala, en función de nuestra
posición en la escala social, y más o menos en función de nuestra educación y
ética, pero la mayoría social será corrupta…
Por
eso, deslindar, desvincular, me parece un error… y, en esta sección, en
realidad no es más que un capítulo más del libro de nuestra vida; en este caso,
una parte de la de uno, expresado a través de conocimientos y opiniones;
lógicamente en la aplicación del conocimiento (la práctica, la experiencia, las
sensaciones y las emociones).
Quiero
aclarar que, cuando hablo de empresa, estoy hablando de cualquier tipo de organización,
pública, privada, pequeña, mediana, grande, con ánimo de lucro y sin él… de
servicios, de industrial, comercial, hospitalaria, tecnológica… todo tiene
cabida en este concepto…
A lo
largo de mi vida profesional he preparado cientos de notas, informes,
documentos, notas técnicas, material docente, para mis superiores, para mis
colaboradores, para mis alumnos, eso sin contar las horas dedicadas a explicar
y compartir, con un solo objetivo: mejorar la toma de decisiones y el
aprendizaje permanente, a través de la reflexión y el convencimiento… más que
por la imposición y la autoridad del jefe, aunque, algunas veces no han gustado
o caído del todo bien, uno debe atenerse al rigor, porque uno no ayuda a tomar
decisiones , diciendo todo aquello que él otro o los otros quieren escuchar, y
así caer bien… ¿o sí?
Estando
en el final prácticamente de este texto, el mismo es leído por una persona muy
cercana a mí, que me propone que compile esos cientos o miles de nota,
escritos, y que además de opiniones, reflexiones, dé soluciones…
Entiendo,
que el “dar soluciones” no es más
que volver a lo que he hecho durante años, es decir, volver al campo técnico
especial y especializado… Hay miles de libros y artículos sobre temas concretos
y no tan concretos con “soluciones”.
Uno ya viene de ese campo, y, la mejor solución que se le puede dar a todos
aquellos que se dedican a esto, es “que
no hay una solución”…
Las
soluciones dependen de las personas (otra vez volvemos a las personas), las
actitudes, los conocimientos, la inteligencia, sobre todo la emocional, la
situación general y particular de cada empresa y cada directivo… y, al final
están las técnicas…
No
tengo soluciones, ya que estas deben darse, en cada caso y según lo indicado
anteriormente, pero también de la educación y formación permanente de todos los
individuos que forman una organización.
Por
algún lado, tengo escrita una de esas frases tan lapidarias, que puede
servirnos para tratar de ilustrarnos un poco más, y, es la siguiente: “A los ciegos no le hables de colores”
¿Cómo explicarle a un empresario-gerente, algo tan
básico, como que el saldo de caja, es decir, aquél que indica la cantidad que
posee en dinero en efectivo, NO PUEDE SER NEGATIVO?
Este
ejemplo, lo he vivido en más de una ocasión.
Este ¡es uno de esos ciegos que no se le puede
hablar de colores! Sin embargo, hay
otros, que no solo se le puede hablar, sino que terminan entendiendo y “viendo” los colores mejor que uno
mismo…
La
solución, por lo tanto, está en uno, todo es cuestión de querer llegar a ella…y
para eso, están las personas, el equipo, lo que uno solo no puede, el equipo sí
puede, y mucho más fácil y rápido…
Uno
solo, puede romper una caña o una vara, o dos y hasta 3… pero, ¿puede romper todo un haz de varas? NO,
sólo NO rompe ni una entre todas,
las que forman el haz…
Por
eso, me insto e insto a la reflexión y no al impulso, al convencimiento y no a
la imposición… al nosotros y no al yo...
Si no
tomamos ese camino, el fracaso estrepitoso está asegurado… y, si lo tomamos, el
éxito es una probabilidad al menos… ¡eso es la empresa actual!
El “homo economicus”, es decir, el que
está habituado solo a producir, y que según el modelo teórico, el sujeto debe
ser “perfectamente racional”, es una persona cercenada, incompleta… ya que
no dispone de tiempo en cantidad y calidad suficiente para pensar, reflexionar
e investigar… Por lo tanto, necesitamos de ese tiempo de silencio y soledad
para la reflexión, reflexión de la cuál puede surgir la creación…
En la
medida que conozcamos el significado de EMPRESA, mejores personas y mejores
profesionales seremos… Participemos y ayudemos a mejorar nuestro mundo diario…
2 febrero 2012 Publicado en el blog: www.Analisysjmc.blogspot.com
José Manuel Canedo Iglesias